Autor: Psic. Marianella Pacheco.

Especialidad: Psicóloga Clínica especializada en el enfoque Cognitivo Conductual con diplomado en Educación Sexual, Logoterapia y Tanatología

Puede que seas alguien a quién no le gusta nada San Valentín, también puede gustarte o resultarte sencillamente indiferente.

Siendo sincera yo misma no soy muy ávida de esa fecha. Mi razón particular es que me da la impresión de ser un día impuesto y promocionado por los comercios que intentan sacarle el máximo partido a este día. También pienso que todos los días deberían estar llenos del espíritu que intentamos mostrar ese día. Sea como sea, es muy difícil dejar pasar por alto esta fecha cada año, sin embargo, a menudo la perspectiva de cada quien puede ser compleja y no admitir opiniones simples.

Veamos, ¿Hay algo de malo en que los comerciantes intenten vendernos esos divinos regalos? ¿Está mal tener una excusa para celebrar un día especial con los seres queridos? ¿Es mal recordar al amor con melancolía? O quizá signifique permitir el reconocer que algunos han dejado cosas buenas en nuestros recuerdos y corazón.

Mucho decimos creer en el amor, sin embargo, lo descuidamos y por eso marcamos una fecha en el calendario a modo de recordatorio. Nos olvidamos que los detalles son los que sellan y sincronizan las relaciones significativas, y que podemos destinar varios días al año para cuidar de la pareja, familia y amigos.

 

Puede ser hoy, o mañana o un día perdido de junio, así como San Valentín puede ser una excusa imperfecta para regalar, ampararte en el consumismo puede ser otra para no hacerlo. Finalmente, la decisión de qué hacer está en cada quién de manera muy personal.

Verdades molestas sobre el día de San Valentín

Son muchas las críticas que se les hacen a festividades basadas en comprar regalos. Si bien la mayoría de ellas se basan en la moralidad, también desde el ámbito de estudio de la psicología es fácil encontrar motivos para relativizar las virtudes y sensaciones que se mueven en nosotros durante ese día.

Veamos algunos de los motivos por los que este día puede ser una hoja de doble filo:

1.- El 14 de febrero es una fecha de la agenda que te puede llevar a preguntas tales como: ¿tengo la pareja que esperaba? Si la respuesta es no… ¿qué he hecho mal para no poder celebrar este día? Y es que este día es el rey haciendo que pongamos la vara en alto y, de hecho, también lo es haciendo aparecer de la nada la propia vara para medir.

2.- ¿Realmente tenemos que comprar regalos? Pues no me hagan mucho caso, pero la respuesta ganadora bien podría ser NO. No sólo por el elevado costo medioambiental y económico de la comercialización masiva de rosas, por dar un ejemplo, sino por la dependencia emocional que puede generar el consumismo. La pregunta a plantearse entonces, más bien sería: ¿cuánto estamos dispuestos a desembolsar en obsequios, y a qué necesidades responden?

El regalo en juego, cumple también la función de tarjeta de presentación personal, posible fenómeno narcisista, que podría resumirse en: “así de increíble soy y así de genial es el regalo que te doy”.  El hecho de dar un regalo a un ser querido puede parecer un acto de altruismo, pero la realidad no es esa del todo.

3.- Por otro lado, hay estudios que sugieren que, para algunas personas, el principal motivo que les lleva a regalar en esas fechas es la obligación. En nuestra sociedad abundan ideas preconcebidas erróneas sobre las relaciones y el amor. Están tan arraigadas ideas tales como que si la otra persona no nos prepara algo especial, nos sentimos lastimados y decepcionados, ya que no nos tiene en cuenta por que no tiene detalles románticos con nosotros. Se trata de una concepción del amor equivocada, sujeta a múltiples mitos que nos llevan a tener un conjunto de expectativas sobre las relaciones y el comportamiento de nuestra pareja insostenibles en la realidad, y que, en parte, pueden explicar la dificultad para mantener una relación sana y duradera.

Como seres humanos, de forma instintiva tendemos muchas veces a buscar apegos. Si nos ponemos a indagar más a fondo en las relaciones sanas y satisfactorias visibles de nuestra sociedad, llegaríamos a varias conclusiones:

El amor es mucho más que regalar. Es amistad, respeto, admiración, empatía, comunicación, compromiso, compartir, sentirse seguro, compañía, alegría. Y hay muchas maneras, casi tantas como relaciones existen, de lograr todo eso.

Tanto en el amor de pareja como en demás relaciones, es importante dejar espacio al otro y a la satisfacción de sus necesidades personales.

Las relaciones amorosas y amistosas son dinámicas y cambian a lo largo del tiempo y el amor se puede demostrar y alimentar cada día con cosas pequeñas y cotidianas.

4.- Si bien dar regalos materiales también es un gesto de cariño, regalar detalles o tiempo parece tener resultados mucho más enriquecedores. No sólo nos ayuda a combatir la cultura de consumo, que muchas veces nos termina por consumir a nosotros, sino que nos deja el corazón lleno de lindos recuerdos para siempre.

Escucho seguido a parejas en consulta expresarse de maneras tales como:

“Si me vas a regalar algo prefiero que sea un detalle, no algo material que a cualquiera le gustaría”.

“Quiero que lo que me des sea algo que te recuerde a nosotros, a nuestra historia, a nuestras pláticas, a nuestros logros y a nuestros mejores momentos”.

Entonces buenas ideas pueden ser una carta, una foto que evoque recuerdos, un paseo o un postre favorito, porque una vez te contó que le encantaban algunas de estas cosas. La clave parece estar en escuchar al otro y conocerle.

De esta manera regalar detalles será mucho significativo, porque demuestra que la otra persona estuvo escuchando, estuvo atenta, y de esta manera el lazo que existe se fortalece.

5.- Por otro lado es muy comprensible que no siempre tenemos tiempo, suficiente creatividad o no conocemos tan bien a la persona a la que le estamos regalando algo. Pero la mayoría de las veces nos podemos hacer el tiempo y pensar en algo que regalar de forma creativa. No hay que complicarse tanto. Dar un regalo no significa necesariamente fabricar algo con las manos, y tampoco se trata de evitar gastar. Podemos regalar un detalle material, la importancia radica en que pueda reflejar a la vez dedicación, atención, cariño y preocupación.

Puede ser un chocolatito porque sabes que es el favorito de ese alguien, o un libro tuyo que le quieras obsequiar porque alguna vez tuvieron una plática respecto a él, o unos audífonos si sabes que los que tiene le fallan y es una persona apasionada por la música.

Se sabe que los objetos son capaces de hacernos felices por aproximadamente 3 meses, después esa felicidad se atenúa. Por otro lado, los recuerdos generados por una experiencia especial pueden perdurar por toda una vida.

Claro que pueden ser cosas materiales, para nada busco trasmitir que eso es incorrecto, pero qué mejor que tengan un significado especial.

Hay personas muy hábiles con lo manual y logran desde imaginar hasta materializar detalles para regalar y de manera muy fácil, habrá otros que no somos tan creativos pero que somos buenos escuchando y observando y regalamos lo que sabemos que al otro le pondrá feliz. Hay quien es muy creativo y puede pensar en vivencias que sabe que para el otro serán inolvidables.

Quizás regalar algo material significativo es un buen punto intermedio entre ambos, algo material que para siempre traiga buenos recuerdos. Podría ser una cartita, una foto, música, algo de ropa quizás… Algo que te recuerde al otro y algo que sabes que el otro apreciará.

Da lo mismo qué tipo de persona seamos, lo que importa es que tengamos una atención. Que la otra persona perciba/note/viva nuestro cariño y nuestra preocupación. Porque la vida se compone de esos detalles, de esos pequeños gestos de amor. Pocas cosas hay más lindas que sentirnos queridos.

En resumen, podría decirse que de San Valentín es, como el resto de días del año, una fecha en la que hemos de aprender a no tomarnos demasiado en serio. Tanto por la incapacidad para vivir plenamente este día de acuerdo a nuestras expectativas como por el hecho de creer que, a diferencia del resto de días del año, ese día se condensa la esencia del amor puro.

Yo los invito a prepararse en no dejar que presiones sociales marquen y condicionen la manera en la que hemos de vivir la vida al lado de alguien especial, ya sea pareja, familia o amigos.

No se endeuden por demostrar amor. Las personas que nos quieren y aprecian recibirán el obsequio o detalle con el mismo gusto y cariño, cuando el amor es honesto y sincero. Está por demás querer deslumbrar con despilfarros impagables por el bolsillo o posibilidades de cada quién.

> Recuerda que si tienes algún problema emocional, puedes acercar conmigo para que podamos encontrar juntos una solución. Puedes dejarme tu comentario o comunicarte al (222) 225 2572 para más información, también nos puedes encontrar en las redes sociales ¡AQUÍ!

Psic. Marianella Pacheco.

Mindful | Expertos en Psciología y Psiquiatría en Puebla.

Web: https://vivemindful.com/